Intercambio recíproco simultáneo
La fórmula más clásica: ambas familias viajan al mismo tiempo. Cada una se aloja en casa de la otra, en las mismas fechas. Ideal cuando los calendarios coinciden.

El intercambio de casas es un modo de vacaciones entre particulares: dos familias acuerdan habitar mutuamente sus viviendas, gratis, durante una estancia. Una fórmula que combina ahorro, inmersión local y encuentro humano.
Unirse a la comunidadEl principio es claro: prestas tu casa para las vacaciones a otro miembro de la comunidad, y a cambio te presta la suya. Sin alquiler, sin comisión, sin transacción financiera entre los dos hogares — solo un acuerdo de confianza.
Puedes intercambiar tu casa unos días, una semana, un mes o incluso un año entero. Las condiciones se definen libremente entre las dos partes: fechas, acceso al coche, cuidado de mascotas, limpieza final, condiciones especiales.
El intercambio de casas no es un invento reciente. Los primeros clubes de intercambio entre profesores aparecieron en los años 1950 en Estados Unidos y Europa, aprovechando las largas vacaciones escolares. Con internet y las redes sociales, la práctica se ha democratizado y hoy implica a varios cientos de miles de hogares en todo el mundo.
«Echangersamaison.com se creó en 2007, lo que la convierte en la plataforma francesa de intercambio de casas más antigua aún activa.»
Cuatro formas de practicar el intercambio de casa. Elige según tus restricciones y deseos.
La fórmula más clásica: ambas familias viajan al mismo tiempo. Cada una se aloja en casa de la otra, en las mismas fechas. Ideal cuando los calendarios coinciden.
Acoges a tu anfitrión en julio, vas a su casa en septiembre. Práctico cuando los calendarios no coinciden.
Te alojas en casa de alguien sin que él venga a la tuya. Útil cuando tienes una casa de vacaciones desocupada, o cuando el anfitrión simplemente busca el encuentro humano.
El anfitrión te recibe en su casa estando él presente. Más íntimo, ideal para descubrir una ciudad a través de los ojos de un local.
Seis razones concretas para unirte a la comunidad más antigua de intercambio de casas en Francia.
Viaja varias semanas por solo el coste del transporte.
Cocina equipada, cama familiar, espacio para los niños.
Panadería del barrio, vecinos, verdadera vida de barrio.
Sin construcción nueva, sin desperdicio de recursos.
Tu vivienda se mantiene cuidada y vigilada durante tu ausencia.
Muchos intercambios desembocan en verdaderas amistades internacionales.
Dos fórmulas para las mismas vacaciones, filosofías opuestas.
Seis pasos para vivir tu primer intercambio de casa.
Bastan unos minutos — no se pide tarjeta bancaria.
Fotos, equipamiento, entorno, normas de la casa.
Y el periodo deseado — uno, dos o varios países.
Filtra por país, tipo de vivienda, idiomas hablados, equipamiento.
Mediante la mensajería interna, conoceos y discutid las modalidades.
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